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Complemento opcional
Una agencia te enseña un informe con impresiones, clics y «conversiones». Las conversiones suelen ser formularios rellenados. Nadie sabe cuántos de esos formularios acabaron entrenando en tu gimnasio el martes siguiente, ni cuánto pagaste por cada uno de los que sí.
No es mala fe: es que la agencia no tiene tus datos. Ve hasta la puerta de tu web y ahí se acaba. Lo que pasa dentro — quién reserva una clase de prueba, quién vuelve, quién se hace socio y cuánto paga — no lo ve nadie más que tú.
Nosotros ya estamos dentro.
Cuatro pasos, del anuncio al alta.
Miramos qué buscan de verdad las personas de tu zona: tu disciplina, tu barrio, tus horarios. Un box de CrossFit en Gràcia y un estudio de pilates en Sant Cugat no compiten por lo mismo, y no deberían pagar por las mismas búsquedas.
No en un dominio de agencia que desaparece cuando dejas de pagarles. Están en tu web de Orlo, con tu horario y tus precios reales, y se actualizan solas cuando cambias algo. Cargan rápido porque son tu web, no una copia.
Cuando alguien llega desde un anuncio, lo sabemos. Si reserva una clase de prueba, lo sabemos. Si se hace socio tres semanas después, también — y sabemos qué campaña lo trajo.
Comparamos lo que cuesta cada socio nuevo con lo que habíamos acordado contigo. Las campañas que traen socios reciben más presupuesto; las palabras clave que gastan sin traer a nadie se paran. Y cada cambio queda registrado en tu cuenta de Orlo, con la fecha y el motivo.
No un PDF con gráficos de colores. Los mismos números que usas para decidir cualquier otra cosa del gimnasio:
Y como los socios están en Orlo, sabes lo que sigue: cuántos siguen entrenando tres meses después. Un socio que cuesta 40 € y se queda un año no es lo mismo que uno que cuesta 25 € y se va en febrero.
Y dicho claramente: el panel para consultar estos números dentro de Orlo se está terminando de construir. Hasta que llegue, te los damos nosotros, cada mes y por escrito. Lo que ya ves en tu cuenta desde el primer día es el registro de cambios: qué hemos tocado, cuándo y por qué.
A tu nombre y con tu tarjeta. Nosotros somos gestores, no dueños. Si un día lo dejas, te llevas la cuenta con todo su histórico: campañas, palabras clave y datos de conversión. No hay nada que «recuperar» porque nunca ha sido nuestro.
Tu presupuesto de anuncios se lo pagas directamente a Google. Nuestra tarifa de gestión va aparte y siempre desglosada, así que sabes en todo momento cuánto va a Google y cuánto viene a nosotros. No hay margen escondido en el gasto.
¿Agosto cerrado? ¿Enero lleno? Nos lo dices y la campaña queda pausada ese mismo día — y el cambio, registrado en tu cuenta con su fecha y su motivo, como todos los demás.
Sin permanencia. Cancelas al final de cualquier mes.
Tu presupuesto de anuncios es aparte y lo decides tú. Para un gimnasio boutique en una ciudad española, entre 200 € y 400 € al mes suele ser suficiente para empezar a ver algo.
Un socio nuevo al mes ya cubre la gestión.
Antes de escribirnos
Dinos qué disciplina llevas, en qué barrio estás y si ahora mismo tienes plazas libres. Te decimos si creemos que la publicidad de búsqueda te puede servir — y si no, también.